viernes, 6 de julio de 2012

BREVE CRÓNICA DE LA EUCARISTÍA EN ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VIDA DEL DISCÍPULO MISIONERO P. JESÚS ARROYO



¡Que difícil describir lo vivido en esta entrañable Eucaristía, por tantas y tan variadas personas,  (campesinos, indígenas, negros, urbanos, organizaciones populares, misioner@s,…) que allí nos congregamos! ¡La catedral se nos quedó pequeña! Todas teníamos algo en común: ¡El Señor nos había regalado la amistad del P. Jesús Arroyo!, DISCÍPULO DE JESÚS y MISIONERO carmelita, que por muchos años trabajó incansablemente en el ANUNCIO DE LA PALABRA en nuestra querida Iglesia de San Miguel de Sucumbíos.

 
El P. Jesús una vez más nos había congregado en una acción de gracias, en una fiesta de la Pascua por su vida, o mejor, por la VIDA del Señor Jesús en él, por él, y con él en Sucumbíos.


Los ritos iniciales consistieron en una memoria agradecida por la Historia de Salvación del P. Jesús. Una breve reseña de su biografía y una ¡preciosa! escenificación por parte de un grupo de jóvenes, nos ayudaron a centrar el misterio de fe que nos congregaba: “Jesús nos ha convocado para hacer memoria de nuestro amigo, hermano y compañero Padre Jesús Arroyo y para dar gracias por toda la vida que él ha compartido con nosotros y nosotras en esta Iglesia de San Miguel de Sucumbíos… Las personas que le hemos conocido y compartido con él, la mesa, los caminos, las búsquedas, los sueños, y sobre todo  la fe, sabemos que su muerte es una entrega que se une al ayuno, que en su día realizó  Mons. Gonzalo, en la tarea de RECONCILIAR ESTA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE SUCUMBÍOS. ¡Su muerte no es un final! El amor que nos tuvo dará frutos de paz, perdón y reconciliación”


Cuando en el rito del perdón tomamos conciencia de las veces que somos sordos, mudos, ciegos, o nos lavamos las manos ante el dolor, la injusticia,…¡en fin,  no oímos el clamor del Pueblo!, el misionero Jesús Arroyo se nos presentaba como JESÚS el carpintero de Nazaret que tanto padeció por denunciar la injusticia, la maldad, el error, … 


La Liturgia de la Palabra nos dio luz para poder vivir desde la fe la pérdida. El Siervo doliente del profeta Isaías 50, la poesía de Santa Teresa de “Vuestra soy para Vos nací”, la lectura de Romanos 8, y el Evangelio del grano de trigo que cae en tierra, muere y da mucho fruto (Jn 12), nos abrieron el corazón a la esperanza en la certeza de que el P. Jesús sigue entre nosotros, desde una vida más plena en JESÚS. Porque ¡el Amor es más fuerte que la muerte! 


Las peticiones, el compartir, las ofrendas nos condujeron al gran misterio de la liturgia eucarística. Muerte y resurrección quedaron expresadas en preciosas palabras que salían del corazón y de la experiencia de vida en la relación mantenida con el P. Jesús. La luz, la tierra, las semillas, las plantas que van brotando,… nos recordaron al Amigo de Dios que se comprometió con su pueblo, militando la ternura.



En la acción de gracias después de la Comunión tres testimonios: Poesía del P. Pedro Tomás Provincial de Burgos (España) ante la muerte del P. Jesús;  la carta fechada el 1 de julio 2012,  de Tony el suizo amigo desde hace más de 25 años; y  el testimonio del diacono D. Humberto de la Vía Colombia, que conoció al P. Jesús en los inicios de su experiencia misionera en Sucumbíos,  recogieron el sentir de los cientos de personas que también hubiéramos querido transmitir nuestro testimonio. 


Para concluir esta crónica deseo hacer propias las palabras del poeta  Benjamín  Glez. Buelta, y de este modo sintetizar lo nuclear de lo que fue la Celebración Eucarística en Acción de Gracias por la Vida del discípulo misionero P. Jesús Mª Arroyo o.c.d.

Al morir mi amigo, algo de mi que ya era él se fue.
Algo de mí resucitó en él.
Al morir mi amigo algo de mí que ya era él se fue.
Al morir mi amigo algo de él que todavía es yo,  se quedó.
Algo de él espera en mí,  algo de él espera en mí resurrección.
Al morir mi amigo algo de él,  que todavía es yo se quedó.
Algo de mí resucitó en él. Algo de él espera en mí resurrección”

Todas las personas allí congregadas terminamos con la sensación de que el P. Jesús sigue vivo y presente en esta tierra que tanto amó, y en la que ya había realizado su primer milagro: convocarnos a todos y todas de nuevo en torno a Jesús el SEÑOR.



Pd: La Eucaristia  pascual de Jesus Arroyo, celebrada en Lago Agrio el martes 3 de julio, fue una experiencia tan intensa, enriquecedora y participativa -de hecho duro cerca de tres horas - que la iremos reseñando poco a poco a lo largo de los dias.

Gratitud desde Burgos


“EN VERDAD LES DIGO, SI EL GRANO DE TRIGO NO CAE EN TIERRA Y MUERE, QUEDA SOLO, PERO SI MUERE DA MUCHO FRUTO”. (Jn 12,24).

Con estas palabras de Juan quiero recoger toda la vida que ha sido derramada luego de la muerte de nuestro querido hermano, compañero, amigo, consejero… Jesús Arroyo. No ha sido un  nacer lento, como el del grano de trigo. Ha sido más bien como el frasco de perfume que se rompe y llena toda la casa. Un perfume profundo, intenso… un perfume que llega a todos los rincones: (Tony el Suizo…  en Indonesia, Pepe Ríos… en Paraguay, Mónica… en Estados Unidos, y sobre todo en Burgos y en Sucumbíos.).

La muerte de Jesús Arroyo, igual que la muerte del otro Jesús, el Maestro, el de Nazaret, está generando mucha vida.

Queremos agradecer a nombre de la Familia de quien recibió su fe y su amor a María; a nombre de la otra Familia, la Familia del Carmelo donde aprendió de Teresa de Jesús y de Juan de la Cruz el amor a Dios y la entrega a los hermanos y hermanas; y a nombre de la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos, donde se forjó como misionero… agradecer en primer lugar a Dios por todas las maravillas que derramó tan abundantemente en la persona de Jesús, y en segundo lugar a todas las personas que han entrado a formar parte de esta nueva familia de Jesús.

“Se le han multiplicado los hijos, las hijas, los hermanos, las hermanas, los padres y las madres. Y en este último tiempo con persecuciones hasta la muerte. Ojalá podamos morir como ha muerto él ya que hemos compartido vida y esperanzas con él. Esta Iglesia pierde un gran hombre, un hombre de Dios y por serlo, un hombre de los pobres que no ha sucumbido al mal, no ha terminado abandonándola, se ha quedado en ella, como Juan de la Cruz, como Teresa de Jesús. Y esto es un motivo de consuelo, satisfacción. Ese testimonio es la muestra más grande de que Dios nos quiere mucho.”

Sabemos que va por delante y está con nosotras. Gracias por vuestra solidaridad, apoyo, cariño y oración.

Esperando contra toda Esperanza (Rm 4, 18)

Orando por Jesús Arroyo.


ADORA Y CONFIA

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado; a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios que te quiere para sí
y que llegará hasta ti aunque jamás le veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico. Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro,
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda: cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste,
adora y confía.

Theilard de Chardin

martes, 3 de julio de 2012

La Pascua de Jesus Arroyo ocd.


ISAMIS SEMBRANDO VIDA

Nuestra Iglesia de San Miguel de Sucumbíos sigue “sembrando vida”, sigue llevando el mensaje de Jesús, el Maestro, el Señor. Y es necesario hoy especificar, porque el mensajero era el otro Jesús, el de Isamis, el del Vicariato de San Miguel de Sucumbíos.

Los que participamos en la celebración de despedida, el día 2 de julio, vivimos sentimiento encontrados. Se quebraba la voz por la emoción, aparecían las lágrimas que expresaban el dolor, la pena… el hermano, el amigo, el compañero… que se iba y nos dejaba tristes.

Pero al mismo tiempo había alegría y esperanza, porque “ya teníamos un santo propio, nuestro”. A algunos les puede sonar a herejía, pero era el sentimiento que afloraba en muchos de los presentes. Sentíamos a Jesús presente, con su alegría, con su sonrisa contagiosa, con su espíritu animoso invitándonos a vivir el momento con alegría y esperanza. “Además de tu cara, cuál es tu problema?”, nos decía. No hay motivo para la tristeza, tenemos que estar alegres y vivir intensamente cada momento.

Si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda solo; pero si muere da mucho fruto” (Jn 12,24).
Y qué bonitos frutos han ido apareciendo en estos días, en torno a la vida y la muerte de nuestro hermano Jesús.

Esa red de amistad, de fraternidad y de oración que ha surgido. Esas nuevas relaciones que se han creado.  

Una red de cariño, solidaridad, fe, esperanza y amor que hemos ido tejiendo con sueños, semillas y huellas de Reino, con Gonzalo, con nuestro Arroyo y con tantas personas que hoy queremos vivir esta Pascua definitiva del Padre Jesús,  para que nos conforte y nos sintamos arropados entre nosotros/as y por la Trinidad a la que ofrecemos el testimonio de nuestro ser y sentir comunitario”. 
Se han multiplicado los hijos, las hijas, los hermanos, las hermanas, los padres y las madres. Y en este último tiempo con persecuciones hasta la muerte. Ojalá podamos morir como ha muerto él ya que hemos compartido vida y esperanzas con él. Esta Iglesia pierde un gran hombre, un hombre de Dios y por serlo, un hombre de los pobres que no ha sucumbido al mal, no ha terminado abandonándola, se ha quedado en ella, como Juan de la Cruz, como Teresa de Jesús. Y esto es un motivo de consuelo, satisfacción. Ese testimonio es la muestra más grande de que Dios nos quiere mucho. Sabemos que va por delante y está con nosotras”.

Estos testimonios recogen algo de lo que hemos vivido estos días en torno a nuestro hermano Jesús. Una vida intensa, llena de Dios, que al romperse ha derramado esa suave fragancia y esa luz brillante que nos ha llenado de vida y de esperanza y que ha llegado a todos los rincones. “Una vida con un profundo amor a esta tierra de Sucumbíos, y con un alto nivel de espiritualidad”, como nos recordaba Mons. Mietto en la invitación a la celebración de su Pascua en Lago Agrio el día martes 3 de julio.

ISAMIS SIGUE SEMBRANDO VIDA.

lunes, 2 de julio de 2012

Celebrando la vida

Invitamos a las ceremonias que se llevarán a cabo, en memoria de nuestro querido P. Jesús Arroyo ocd, de acuerdo al siguiente detalle:

  • Catedral de Lago Agrio, martes 05/julio/2012 a las 10:00, Presidirá Mons. Paolo Mietto, concelebrarán los padres carmelitas de Orellana.
 La podremos escuchar a través de Radio Sucumbíos: http://radiosucumbios.org.ec/
  • Iglesia de El Carmelo del Inca, jueves 07/julio/2012 a las 18:30.

domingo, 1 de julio de 2012

He peleado el buen combate, he terminado la carrera, he mantenido la fe


Roma, 30 de junio de 2012

Muy queridos/as todos/as:

Estábamos en Angola cuando nos comunicaron que Jesús había tenido un accidente muy grave. Unos días antes me había escrito para decirme que vendría a Roma a ver al P. General y que quería vernos a Asun y a mí. Habíamos quedado de encontrarnos el 4 de julio aquí en casa. Desde Angola hemos seguido cada día la página web, lo hemos acompañado muy cerca desde lejos.

Ayer regresamos de Angola. Mientras viajábamos, pensaba en él. Daba gracias por su vida, por tantas cosas que a lo largo de los seis años que me tocó acompañar a mis hermanas en Puerto Libre, compartimos. Sentía su vida entregada en Sucumbíos, su vitalidad, su convicción y adhesión al Señor Jesús y al Reino de Dios, su ilusión con el proyecto de Puerto Libre, su esperanza contra toda esperanza y también su noche oscura. Pensaba en su hermana Carmen que lo estaría esperando así como él la acompañó a ella. Y luego, leyendo la Palabra del día, sentí que era la expresión de lo que él vivía en ese momento:

“En cuanto a mí, ha llegado la hora del sacrificio y el momento de mi partida es inminente. He peleado el buen combate, he terminado la carrera, he mantenido la fe. Sólo me espera la corona de la justicia que el Señor como justo juez me entregará aquel día. Y no sólo a mí, sino a cuantos desean su manifestación… El Señor, sí, me asistió y me dio fuerzas para que por mi medio se llevase a cabo la proclamación, de modo que la oyera todo el mundo; así el Señor me arrancó de la boca del león. El me librará de toda mala partida y me salvará en su reino celeste. A él la gloria por los siglos de los siglos” (2 Tim 4, 6 – 8. 17 – 18).

Ha peleado el buen combate y ha mantenido la fe. Ha anunciado con su vida y su palabra que Jesús es el Mesías, el Hijo del Dios vivo,  y nuestro Dios lo resucitará también en el pueblo de Sucumbíos y sobre él seguirá construyendo su iglesia y la muerte no la vencerá. (Cfr. Mt 16, 17 – 19).

Hoy brota en mí un poema de Benjamín González Buelta que fueron profundamente significativo cuando murió mi papá:

Al morir mi amigo
algo de mí
que ya era él
se fue.
Algo de mí
resucitó en él.
Algo de él
que todavía es yo
se quedó.
Algo de él
espera en mí resurrección.

El tiempo al andar
parece devorar
todo el amor.
Pero mientras más aleja
en mi pasado su recuerdo,
más me acerca
al encuentro sin distancia del futuro.

Aunque en mí
cada día tiene
su poda, su espera y su cosecha,
para él
ya toda la historia se cumplió,
yo llegué con él
y allí estoy.

Gracias, Señor.


Queridos/as hermanos/as, con ustedes lloro su muerte y agradezco su vida.  Un abrazo muy grande para todos/as.