martes, 10 de septiembre de 2013

Retiro Escuela de Ministerios

7 SEPTIEMBRE, 2013: ¿Un día cualquiera?
 
Cada día tenemos muchas oportunidades para dar gracias por lo que recibimos. Y esa experiencia es la que nos ayuda a llegar a nuestra plena humanización porque comprendemos  que en realidad - a pesar de que pensemos que tenemos merecido un justo descanso, o que nos reconozcan el trabajo, o incluso que nos castiguen si hacemos mal – el Misterio de Dios es quien está detrás de todo eso que nosotros denominamos justo y merecido y que su providencia hace que ni un pelo de nuestra cabeza caiga sin su consentimiento.
 
El sábado 7 de septiembre, fue uno de esos días comunes y corrientes. Lo que hizo que tuviera especial significado fue la experiencia colectiva de GRACIA de Dios que compartimos en un contexto de oración por la paz en Siria y en el mundo entero, incluyendo nuestra tierra. Nos convocamos al tradicional Retiro de la Escuela de Ministerios de nuestra Iglesia de San Miguel de Sucumbíos. Éramos un poco más de 70 hermanos y hermanas que nos pudimos encontrar de los 130 ministerios reconocidos.  El objetivo era prepararnos interiormente para la celebración de la institución de ministerios laicales del domingo, día de nuestra fiesta de la Churonita y fiesta de los ministerios en la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos.


 
Pudimos reconocernos en la fe de María de Nazaret y la de algunas mujeres creyentes del pueblo de Israel. Descubrimos cómo Dios teje la historia en medio de múltiples circunstancias y dificultades. Y las personas que se fían y se arriesgan son las que pueden experimentar más allá de sus posibilidades o debilidades esa fuerza misteriosa y escondida de un Dios que no se rinde.


 
Fue hermoso el testimonio de los 13 ministerios que iban a ser instituidos, compartiendo desde su experiencia de fe. Todos ellos y ellas personas de trayectoria y años en la comunidad cristiana, gentes sencillas y humildes, que han sido capaces de permanecer cada día animando, alentando y dando vida al germen que Dios mismo ha puesto en esta Iglesia a través de su Espíritu. No son gente muy estudiada, pero tienen muy clara su vocación al seguimiento de Jesús. Esa firmeza ni prepotente ni con ostentación, produce una gran admiración.


 
Igualmente significativo fue el testimonio de solidaridad, apoyo y sinodalidad de todas las personas que participaron en el encuentro. Podrían haber pensado que aquello sólo era algo para quienes iban a recibir el ministerio, pero no era ésta la lógica: había que acompañar la experiencia de aquellos otros hermanos y hermanas. Esa experiencia compartida dio alegría, hondura y fortaleza.

 
Dios nos sorprende constantemente y si nos abrimos a su sorpresa, quizás los días comunes y corrientes se transformen en frescura y novedad permanente.

lunes, 9 de septiembre de 2013

EL GRITO DE LA PAZ - Papa Francisco

El pasado domingo 1 de septiembre Este domingo, el Papa Francisco, en el ÁNGELUS, desde la Plaza de San Pedro, hizo un firme llamamiento en favor de la paz y convocó a todos las personas de buena voluntad, creyentes o no, a celebrar el sábado 7 de setiembre una jornada por la paz en Siria, en Oriente Medio y en el mundo entero, con ayuno y palabras de paz de la manera que parezca más oportuno en cada sitio o comunidad.
 
En Sucumbíos, celebrando nuestra devoción a María, “La Churonita”, en la advocación de Nuestra Sra. del Cisne, acogimos la invitación, nos unimos a la oración en la tradicional Romería de Sta. Cecilia hacia la Catedral en Nueva Loja, y durante la caminata elevamos junto a toda la gente de buena voluntad, creyentes y no creyentes que creen en la Vida y la Paz, nuestro Grito por la Paz. Una coincidencia bien especial de este día, es que en Brasil se celebró el tradicional Grito de los Excluidos. Así unimos nuestras voces con el Grito del silencio que María proclamó con el Magnificat.
 
A continuación presentamos el mensaje de invitación del Papa Francisco para la Jornada:
 
Queridos hermanos y hermanas: Buenos días.
 
Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme intérprete del grito que, con creciente angustia, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón, en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz! Es el grito que dice con fuerza: Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que tiene que ser promovido y tutelado.

Vivo con particular sufrimiento y preocupación las numerosas situaciones de conflicto que hay en nuestra tierra, pero, en estos días, mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por la dramática evolución que se está produciendo.

Hago un fuerte llamamiento a la paz, un llamamiento que nace de lo más profundo de mí mismo. ¡Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor ha ocasionado y ocasiona el uso de las armas en este atormentado país, especialmente entre la población civil inerme! Pensemos: cuántos niños no podrán ver la luz del futuro. Condeno con especial firmeza el uso de las armas químicas. Les digo que todavía tengo fijas en la mente y en el corazón las terribles imágenes de los días pasados. Hay un juicio de Dios y también un juicio de la historia sobre nuestras acciones, del que no se puede escapar. El uso de la violencia nunca trae la paz. ¡La guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia!

Con todas mis fuerzas, pido a las partes en conflicto que escuchen la voz de su conciencia, que no se cierren en sus propios intereses, sino que vean al otro como a un hermano y que emprendan con valentía y decisión el camino del encuentro y de la negociación, superando la ciega confrontación. Con la misma fuerza, exhorto también a la Comunidad Internacional a hacer todo esfuerzo posible para promover, sin más dilación, iniciativas claras a favor de la paz en aquella nación, basadas en el diálogo y la negociación, por el bien de toda la población de Siria.

Que no se ahorre ningún esfuerzo para garantizar asistencia humanitaria a las víctimas de este terrible conflicto, en particular a los desplazados en el país y a los numerosos refugiados en los países vecinos. Que los trabajadores humanitarios, dedicados a aliviar los sufrimientos de la población, tengan asegurada la posibilidad de prestar la ayuda necesaria.

¿Qué podemos hacer nosotros por la paz en el mundo? Como decía el Papa Juan XXIII, a todos corresponde la tarea de establecer un nuevo sistema de relaciones de convivencia basadas en la justicia y en el amor (cf. Pacem in terris[11 abril 1963]: AAS 55 [1963], 301-302).

¡Que una cadena de compromiso por la paz una a todos los hombres y mujeres de buena voluntad! Es una fuerte y urgente invitación que dirijo a toda la Iglesia Católica, pero que hago extensiva a todos los cristianos de otras confesiones, a los hombres y mujeres de las diversas religiones y también a aquellos hermanos y hermanas no creyentes: la paz es un bien que supera cualquier barrera, porque es un bien de toda la humanidad.

Lo repito alto y fuerte: no es la cultura de la confrontación, la cultura del conflicto, la que construye la convivencia en los pueblos y entre los pueblos, sino ésta: la cultura del encuentro, la cultura del diálogo; éste es el único camino para la paz.

Que el grito de la paz se alce con fuerza para que llegue al corazón de todos y todos depongan las armas y se dejen guiar por el deseo de paz.
Por esto, hermanos y hermanas, he decidido convocar en toda la Iglesia, el próximo 7 de septiembre, víspera de la Natividad de María, Reina de la Paz, una jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio y en el mundo entero, y también invito a unirse a esta iniciativa, de la manera que consideren más oportuno, a los hermanos cristianos no católicos, a los que pertenecen a otras religiones y a los hombres de buena voluntad.

El 7 de septiembre en la Plaza de San Pedro, aquí, desde las 19.00 a las 24.00 horas, nos reuniremos en oración y en espíritu de penitencia para implorar de Dios este gran don para la amada nación siria y para todas las situaciones de conflicto y de violencia en el mundo. La humanidad tiene necesidad de ver gestos de paz y de oír palabras de esperanza y de paz. Pido a todas las Iglesias particulares que, además de vivir esta jornada de ayuno, organicen algún acto litúrgico por esta intención. Pidamos a María que nos ayude a responder a la violencia, al conflicto y a la guerra, con la fuerza del diálogo, de la reconciliación y del amor. Ella es Madre. Que Ella nos ayude a encontrar la paz. Todos nosotros somos sus hijos. Ayúdanos, María, a superar este difícil momento y a comprometernos, todos los días y en todos los ambientes, en la construcción de una auténtica cultura del encuentro y de la paz. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros. Papa Francisco.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Jornada de ayuno y oración por la Paz en Siria y en el mundo entero


CHURONITA, REINA DE LA PAZ,

Ruega por nosotros

Estamos encaminados a las fiestas a nuestra Churonita, y es una fuerte tradición realizar hoy la Romería de Santa Cecilia hacia Lago Agrio, unos 13 Kms. de distancia. Pero esta romería tradicional tiene su nota innovadora el día de hoy. El Papa Francisco, sensible por la guerra que se libra en Siria y ante la inminente intervención militar de Estados Unidos y algunos países aliados, ha dicho "¡Que se eleve fuerte en toda la Tierra el grito de la paz!" y ha invitado a una Jornada de ayuno y oración por la Paz en Siria, Oriente Medio y el mundo entero.

Animados por la invitación del Papa Francisco, reflexionemos sobre la Paz verdadera y sobre la falsa paz que se consigue con las armas, sobre la guerra y las diferentes guerras que libramos constantemente. Reflexionemos sobre las intervenciones de todo tipo, ya sea militar, política, económica, ideológica, cultural, religiosa, espiritual, etc. En nuestra tradicional Romería de hoy, unámonos en oración para que con la ayuda de María triunfe la Paz y no la guerra.

¡Vuelvan a la racionalidad! parece decir el Papa al mundo entero. Y es hora de escuchar ese grito. Hay mucha gente diciendo esto mismo no ahora, sino en toda la historia. Mucha gente ha visto y ha experimentado la irracionalidad de un sistema de relaciones basadas en el poder y en la violencia que da plata. Esa violencia que se ejerce en nombre de la patria, los intereses de la nación o cualquier otro apelativo.

En toda la historia humana se escuchan gritos que denuncian este estado de cosas. Quizás gritar no sea suficiente y tengamos que preguntarnos con Juan XXIII qué podemos hacer nosotros en este momento por ese cambio de relaciones mundiales. O bien ese grito sea tan mudo como muda es la impotencia de una niña en un campo de minas. Ella no ha construido esa situación, ni siquiera ha pensado en ella, simple y llanamente se ha limitado a nacer. Y nacer en una parte u otra del mundo condiciona la vida y el futuro hasta tal extremo, que da miedo ponerse a pensar.

Pero las decisiones cotidianas aplastan y posponen  esa vuelta a la racionalidad que el mundo necesita si es que pretendemos garantizar la supervivencia. Ante esa pesada carga habrá que reaccionar, ¿o es que hay que consentir?

CONSENTIR es una opción, que puede surgir ante un peso que no se soporta. En la historia hemos consentido mucho. Los Estados se han metido en ese círculo argumentando intereses de defensa nacional, por ejemplo para justificar una potente industria armamentística que inventa los conflictos o los mantiene y transforma. Y nos sorprendemos a nosotros mismos diciendo que el bienestar exige la defensa de fronteras, la existencia de armas,  la industria de armamentos e incluso justificando que una persona porte en su propia casa un arma y en defensa propia pueda asesinar a un posible ladrón. EEUU ha vendido esta imagen continuamente y gracias a la globalización, en muchos lugares se ha generado la misma división y discusión. ¿Qué será entonces lo que nos debe poner en estado de alerta hasta que podamos gestar soluciones? Desde luego, no debe ser la existencia y el uso o no de armas químicas sino la comunión particular que tenemos con cierto estado de cosas que hoy inventa armas químicas y mañana inventará monstruos alados.

PADECER con quienes que padecen es otra opción. Porque formo parte de la humanidad, y si a una parte de ella sucede algo, a mí también me sucede. Cosas como las que están sucediendo en Siria y otras, requieren de toda la opinión pública mundial un posicionamiento. Pero no sólo somos opinión pública, sino seres humanos. Nuestra consciencia sobre lo que somos y la humanidad que debemos ayudar a generar en el mundo nos pueden ayudar a posicionarnos. Una vez más debemos sentir la llamada de Jesús de Nazaret los que nos decimos cristianos, la de Mahoma los que nos decimos musulmanes y la de la ética mundial quienes nos decimos humanos. Padecer con quienes padecen es un paso. Pero no es lo único. A miles de kilómetros de distancia este “padecimiento” es totalmente virtual y artificioso. Por eso, al padecer, quizás debamos unir el DENUNCIAR todo este estado de COSAS que hacen que sigan primando en las relaciones humanas el poder que lleva considerar inevitable para el progreso científico, tecnológico y humano el desarrollo de la industria de armamentos, incluidos los químicos,  y por lo tanto, que sigue justificando la existencia de conflictos y maquillándolos como agresiones que deben ser pacificadas a fuerza de otras agresiones, injerencias e invasiones.

El ayuno que propone el Papa quizás nos ayude a tomar conciencia. No será un ayuno basado en una petición ingenua sobre la paz. Debe ser más bien un: ¡Basta ya! que desde este preciso momento se ponga a transformar.

Transformar las ESPADAS EN PODADERAS y no ADIESTRARSE PARA LA GUERRA. (cf. Is 2,-5).  Ambas cosas forman parte del sueño de Dios y ambas cosas deben formar parte de nuestras prácticas humanas si es que queremos llegar a disfrutar de una humanidad plena.

Pero, ¿cómo transformar las espadas en podaderas cuando éstas han aumentado y se han tecnificado infinitamente? ¿Cómo hacer para que los tanques, aviones de combate y bombarderos y la tecnología espacial se conviertan en un ejército de tractores que quiten el hambre y cultiven lo mejor del ser humano?

¿Cómo quitar de la mente de tantos jóvenes esa idea sobre un futuro prometedor en el ejército? ¿Cómo no leer la propaganda de los Estados al alistamiento considerado como un servicio a la patria? ¿Cómo evitar esos reclutamientos forzosos en las fronteras? No adiestrarse para la guerra requiere ante todo una capacidad de visión que toma en serio la Palabra de Dios y la experiencia humana de quienes padecen las consecuencias terroríficas de este sistema de violencia universal sobre el que estamos asentados.

Tomemos en serio también los gestos de tantos miles y millones de personas que siguen trabajando y soñando por un cambio de relaciones humanas. Un cambio en las relaciones entre varones y mujeres, entre jefes y empleados, entre poderosos y débiles, entre ricos y pobres, entre puros e impuros… Cambiemos también hoy nuestras relaciones si es que hay un asomo de ansia de poder y posesión en ellas. Soñemos cooperativamente, comunitariamente en otra posibilidad de mundo.

Volvamos a la racionalidad, sí pero a otra distinta que debe construirse de entre estas cenizas.

Pidamos la paz, sí, ayunemos como un acto de insumisión a tanta violencia institucionalizada que hoy tiene rostro sirio, que es fundamentalmente un rostro humano. Y cuestionemos nuestro patriotismo, nuestro machismo, nuestro ideologismo y en definitiva aprovechemos para dar una repasadita a todo el sistema económico y político que permite, sustenta y mantiene ese estado de cosas. Y por fin, todas esas ansias de prestigio poderoso que tenemos agazapadas en un rincón del corazón rugiendo de hambre.

Por eso en este día, con nuestro cariño por la Mamita del Cisne que en el Magnificat  oró, cantó y denunció las injusticias para que reine la Paz: El Dios de la Misericordia “Dio un golpe con todo su poder: deshizo a los soberbios y sus planes. Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías”. Nosotros también oremos por ese mundo de Paz que queremos que reine entre nosotros y nosotras, digamos “Churonita, Reina de la Paz. Ruega por nosotros”. Y con Francisco decimos: Señor, haznos instrumentos de tu Paz.

¡Viva la Paz!

SE VIENEN LAS FIESTAS DE LA CHURONITA

 
Nos acercamos a las fiestas patronales de nuestra Mamita del Cisne. Hemos estado realizando las novenas en nuestras comunidades, fortaleciendo nuestra oración con la intercesión de nuestra Madre Santísima para encontrarnos con Jesús. Hemos compartido la vida, nuestras alegrías y nuestros pesares. Hemos compartido la Luz de la Palabra de Dios y ha surgido una riqueza de compromisos porque hemos aprendido de las virtudes de María, la primera discípula misionera.  Y hemos compartido el pan, los refrigerios y más.
 
Nuestro pueblo es mariano porque ama mucho a María. Por ese amor a María son muchos los nombres o advocaciones con que la conocemos, ya sea la Virgen del Cisne, del Carmen, de la Merced y tantos nombres más. También son muchos los santuarios, iglesias y comunidades dedicadas a ella. Pero esta diversidad, no pocas veces se presta para la confusión que nos lleva a un devocionalismo ciego y egoísta, que amenaza una experiencia de fe verdadera que sea encuentro con Jesucristo Vivo Resucitado.
 
A toda esta práctica y experiencia religiosa se le conoce con el nombre de Religiosidad Popular. Esta religiosidad es uno de nuestros espacios de los pobres para encontrarnos con Dios: en los altares de nuestras casas, nuestras devociones, nuestros peregrinajes y promesas, nuestras oraciones, etc. Hemos sabido crear nuestros propios espacios de devoción y fe para conocer a Dios, hablar con Él y abrirnos a que Él se encuentre con nosotros/as.
 
El Papa Pablo VI afirmó de la devoción a María, que es un elemento muy importante de la piedad de la Iglesia. Por su parte nuestros obispos, reunidos en Puebla, aseguran que en América Latina, la devoción a María constituye una experiencia vital e histórica. El pueblo creyente siempre se identifica con el entusiasmo amoroso hacia la madre de Dios, aquella mujer sencilla, que nos recuerda el Evangelio.
 
Tomamos como iluminación del texto de Lucas 11, 27-28: “Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.»”
 
Aunque desconozcamos el nombre de la mujer del pueblo que alababa a María por ser Madre de Jesucristo, nos unimos a su fervor y entusiasmo. Ella es imagen del pueblo creyente, especialmente del pueblo de estas tierras americanas. El elogio hecho a la Madre es alabanza para el Hijo. Y nuestro pueblo sabe que honrando a la Madre de Dios, honra al mismo tiempo a Jesucristo.
 
Jesús, al oírla, sin duda se sintió feliz, por aquel elogio dedicado a su madre que tanto quería, pero lo llevó a replicar que eran más felices quienes oyen la Palabra de Dios y la ponen en práctica. Y su madre fue la que escuchó, aprendió y anunció, es decir practicó la Palabra. Con estas palabras quiso recordar que el lazo que une a los seres humanos es su unión con Dios. Su madre María tiene dos títulos de gloria: el de haberle engendrado y el de ser siempre fiel a su Palabra.
 
Por eso el adagio: “A Jesús por María”. Tarde o temprano quien honra sinceramente a María, llegará a encontrarse con su Hijo Jesús. María nos dice: “escúchenlo a Él” o, “hagan lo que Él les diga”. ¿Y qué nos manda Jesús? Poner en práctica sus enseñanzas.
 
Vivamos nuestra religiosidad popular con espacios comunitarios de fe viva y compromisos liberadores. Eliminemos de ella los abusos como su sentido mágico, el alcohol y sus excesos, el negocio del dinero, el individualismo, el derroche… Recuperemos el sentido profundo de nuestra religiosidad popular, como camino hacia Dios y camino de Dios hacia nosotros/as.

viernes, 6 de septiembre de 2013

ASAMBLEA EXTRAORDINARIA DE LA UNIDAD DE PASTORAL URBANA

Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos
20 DE AGOSTO 2013

Como lo habíamos anunciado seguimos compartiendo los acontecimientos que ocurren en nuestra Iglesia de Sucumbíos y aunque con un poco de retraso esta nota, sobre la Asamblea Extraordinaria de la Unidad de Pastoral Urbana, sigue teniendo validez por la importancia e implicaciones de lo ocurrido y su relación con algunos eventos de la Asamblea Diocesana de Pastoral realizada enseguida de ella.
El día 10 de agosto pasado, en Lago Agrio, con la presencia de Mons. Mietto, se realizó la Asamblea de la Unidad de Pastoral Urbana para la evaluación del año pastoral 2012-2013, sobre la cual presentamos una nota anteriormente y se decía y recuerda ahora, que antes de terminar esa Asamblea se acordó allí mismo, por tiempo y por la importancia del tema, realizar 10 días más tarde, ya en vísperas de la Asamblea Diocesana, una Asamblea Extraordinaria de la Unidad para evaluar el Proceso de Perdón y Reconciliación de nuestra Iglesia.
El 20 de agosto acudimos a la Asamblea convocada y nos llevamos la sorpresa de que el salón parroquial previsto para la reunión NO estaba preparado y que lamentablemente no estaba presente ninguno de los padres colaboradores, ni ninguna de las personas que con ellos, mantienen sin razones ni propuestas alternativas, cuestionamientos, críticas y acciones de Iglesia paralela a los procesos y prácticas pastorales de nuestra Iglesia de San Miguel de Sucumbíos, y que sí habían participado en la Asamblea del día 10. ¿Cómo entender la conducta de haber participado en la Asamblea Ordinaria de la Unidad de Pastoral Urbana y luego, habiendo acordado en ella la Asamblea Extraordinaria con tema tan vital en nuestra Iglesia, dejar de hacerse presentes en bloque las personas de esa posición?
Esta situación causó gran indignación por la falta de respeto, de responsabilidad y de seriedad de quienes buscan desestabilizar el trabajo pastoral de nuestra Iglesia e intentan implementar una Iglesia paralela, y por la negativa evidente de ese grupo a avanzar no solo en la evaluación sino en el proceso mismo de perdón y reconciliación.
Sin embargo, la Asamblea Extraordinaria se desarrolló normalmente con los/as presentes, en importante número y activa participación, buscando definir sobre hechos objetivos y no sobre intenciones o deseos, la revisión de logros, dificultades y sugerencias sobre la Propuesta del Proceso de Perdón y Reconciliación de la Asamblea Diocesana de Pastoral del año pasado. Este trabajo se incorporó luego al resto de la Asamblea ordinaria para ser presentado con el de las demás Unidades de Pastoral: Campesina, Indígena y Negra a la Asamblea Diocesana de Pastoral en nuestra XXVI Asamblea Diocesana de Pastoral.
El Evangelio del domingo próximo y la realidad del mundo por la que oraremos a pedido del Papa Francisco nos hará también preguntarnos sobre la coherencia y radicalidad de nuestro seguimiento al Señor porque darle el “sí” a Jesús implica estar de acuerdo con sus exigencias y nos hará preguntarnos si nos dejamos transformar y si transformamos el mundo con Su Palabra, como Él lo exige.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

XXVI ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL (ADP)


Iglesia de San Miguel de Sucumbíos (ISAMIS)

En el contexto de la celebración de los 25 años de la Pascua de Mons. Leonidas Proaño compartimos la celebración de la XXVI APD. Continuando con la tradición de nuestra Iglesia de San Miguel de Sucumbíos, asumida por las orientaciones emanadas de las Conferencias Episcopales Latinoamericana de generar estructuras de comunión y participación, renovamos nuestro compromiso pastoral con la oración, la liturgia y la celebración de nuestra fe como comunidad diocesana, a la vez que reflexionamos críticamente nuestra acción pastoral como Iglesia, a pesar de encontrarnos inmersos en una experiencia pascual de conflicto, y precisamente porque la tarea es encontrar caminos alternativos.
 
La XXVI Asamblea Diocesana de Pastoral, se realizó durante los días 22 al 24 de agosto, una vez más en nuestro histórico kiosko, con la participación de 120 agentes de pastoral y representantes de todas las pastorales, carismas, grupos apostólicos y movimientos, convocados y presididos por Mons. Paolo Mietto, Administrador Apostólico del Vicariato de Sucumbíos.
 
Fueron días intensos y no exentos de momentos de tensión, -como en otras ocasiones en esta Iglesia-, en los que se fue desarrollando la temática prevista para estas ocasiones, siguiendo nuestra metodología del Ver, Juzgar y Actuar. El primer día dedicado al Ver que estuvo marcado por la Evaluación del Año Pastoral 2012-2013. Fueron presentadas las evaluaciones procedentes de las diferentes Unidades Pastorales (Indígena, Negra, Campesina y Urbana), recogidas de las trabajadas en las diferentes zonas y/o parroquias  en el último mes. Se evaluaron las líneas pastorales de Evangelización y Social para alcanzar el Objetivo General del Plan Diocesano de Pastoral vigente: “Lograr una Iglesia viva y misionera que impulse una nueva evangelización, liberadora e inculturada, que, desde una vivencia profunda de fe en el Dios de la Vida, desarrolle pastorales en las diferentes culturas y anime a las  comunidades, en el compromiso para la realización de un mundo alternativo, coherente con el Reino de Dios”. En este trabajo nos detuvimos especialmente en el análisis de las propuestas.
 
El segundo día estuvo centrado en el Juzgar o Iluminación. Para el desarrollo de este paso fuimos acompañados una vez más por Mons. Jesús Esteban Sádaba, Obispo del Vicariato vecino de Aguarico. El interesante tema expuesto despertó profundas reflexiones. Por eso, lo presentaremos próximamente en otro artículo. Y en este mismo día, una vez más en un nuevo esfuerzo por avanzar en la reconciliación que requiere nuestra Iglesia, en un clima litúrgico de la celebración de la Eucaristía, realizamos la evaluación del Proceso de Perdón y Reconciliación nuestra Iglesia propuesto como eje transversal en la Asamblea Diocesana de Pastoral del año pasado. También presentaremos sus resultados posteriormente en otro artículo.
 
El tercer día estuvo marcado por el Actuar y esto se concretó en la Programación del próximo año pastoral 2013-2014. Previamente se realizó una celebración de la Eucaristía como preparación para concluir nuestra Asamblea. La riqueza de los acuerdos de la programación se expresa en acciones para sus diferentes líneas pastorales que socializaremos más adelante. Señalamos por su importancia uno de los acuerdos de la Asamblea Diocesana Ordinaria 2013: la realización de una Asamblea Diocesana Extraordinaria, sobre el tema de la economía del Vicariato, este mismo año, el día 28 de septiembre próximo, inmediatamente después de la Asamblea de Equipos Misioneros de Vida.
 
De todos estos momentos, aportes, contenidos, debates y acuerdos de gran riqueza en la Asamblea Diocesana, por su amplitud y diversidad, y de otros acontecimientos que pusieron notas discordantes del espíritu de comunión eclesial, daremos cuenta en otras notas siguientes. Esto hará visible la situación compleja de nuestra Iglesia y realidades de implementación de una Iglesia paralela. Mientras tanto, una vez más, concluyamos en sintonía con la celebración de los 25 años de la pascua de Mons. Leonidas Proaño, quien acompañó como persona y pastor de nuestra Iglesia hermana de Riobamba: “Creo en el hombre y en la Comunidad”.

domingo, 1 de septiembre de 2013

TAITA PROAÑO, ruega por nosotros

 
Hoy cumplimos 25 años de la Pascua de Mons. Leonidas Proaño, el Obispo de los Indios, Obispo que “olió a oveja”, “poncho, quichua, bronca y fe”.
 
Taita Proaño, dejó huella en ISAMIS. Desde los inicios de la etapa de Mons. Gonzalo López al frente de la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos, la cercanía con la Iglesia de Riobamba era muy familiar. Había mucho que aprender entre la Iglesia precursora en Ecuador de los tiempos nuevos del Vaticano II y nuestra pequeña Prefectura Apostólica. Por eso, en varias ocasiones contamos con la presencia de los agentes pastorales de Riobamba, pero de manera muy especial Mons. Proaño estará en diferentes asambleas misioneras, que con su iluminación, junto a otros teólogos, se irá colocando las bases del nuevo modelo de Iglesia.
 
Contamos con su generosa presencia en la III Asamblea Misionera realizada del 27 de agosto al 7 de septiembre de 1973 en Quito, la VIII Asamblea realizada en Riobamba, la IX en 1979 realizada en Esmeraldas y la XIII Asamblea en 1983 en Baños. Las luces ofrecidas por Mons. Proaño nos llevaron a definir nuestra pastoral indígena, al igual que nos ayudó a definir nuestra utopía.
 
Por este entrañable hermanamiento eclesial, Mons. Gonzalo le visitó a Mons. Proaño en los días previos a su muerte y desde su agonía le dijo textualmente a nuestro Obispo Emérito en el exilio: "Trabajen por la Iglesia Indígena y trabajen por el pueblo Indio, de forma que lleguen ellos a hacer lo que tienen que hacer en toda la madurez de un pueblo, en toda la madurez de la Iglesia y esto es una reparación a los indígenas por los muchos malos tratos y atropellos que han recibido durante 500 años. De muchos saludos a todos los misioneros y lléveles este mensaje.". Gonzalo, bien encomendado, nos compartió en la I Asamblea Conjunta de Pastoral realizada del 15-28 de agosto del 1988.
 
Desde la experiencia de nuestra Iglesia Martirial, recordamos que en 1973 Mons. Proaño recibió una Visita Apostólica y en 1976 eran detenidos un grupo de 17 obispos, entre otros. Por eso, la bienaventuranza de la persecución, quedó bien recogida en la letra de:
 
“Su vida no gustó jamás
a los ricachos del lugar,
porque enseñaba en alta voz
 a rechazar al invasor”.
 
Mons. Pedro Casaldáliga le dedica una nota titulada “LEÓNIDAS PROAÑO, PROFETA SILENCIOSO”, se lo dedicamos.
 
 “De todos, sin conocerlo, tengo hace tiempo la imagen del obispo de Riobamba en mi mente y en mi corazón, y también él es para mí «una llama y una luz». Por muchas referencias de comunes amigos, por una especie de proclamación agradecida de toda la Iglesia de los pobres del continente, por la ejemplar repercusión que la personalidad de Proaño –su vida, su obra y su palabra– viene teniendo en otros sectores, muy amplios, de la Iglesia universal.
 
Él ya es, con perdón del correspondiente dicasterio que podría arrogarse el derecho a dar un último dictamen, un Padre de nuestra Iglesia para la Iglesia toda.
 
Últimamente he leído su confesión pastoral en El credo que ha dado sentido a mi vida y algunos otros textos sobre la Iglesia de Riobamba y su pastor; y esto ha acabado de perfilar dentro de mí la imagen de Leonidas E. Proaño Villalba:
 
Alto, en medio de sus indígenas, como un cacique natural (y sobrenatural).
 
Con los ojos hundidos y avizores, como quien contempla la Historia, y el Reino en ella, desde los remotos tiempos e intereses del imperio incaico y del imperio español y del imperio yanqui y en las comprometedoras alturas del Chimborazo y de Medellín –a 3000 metros de altitud y vértigo y en el año 2000 de la Iglesia de Jesucristo, hecho y deshecha aquí, entre nosotros, colonizadamente y en busca de liberación.
 
Obispo de Riobamba, desde 1954 (...) en pie de guerra y en pie de paz. Perseguido dentro y fuera de casa. Incomprendido por los grandes y amado de los pobres.
 
Un hombre contenidamente pacífico, rodeado de conflictos por todas partes, menos por una: por la inalterable parte de la fe.
 
«Afable, sencillo y límpido como un libro abierto», que diría de él «La Vie».
 
Profeta de hechos, más que de gritos. Sin gesticulaciones. Con el gesto sobrio y seguro de quien «macetea», desde la niñez, sombreros de paja y, después, cabezas humanas aturdidas o ausentes, pajas dispersas que se han de ir trenzando en el ancho sombrero de la comunidad.
 
Contemplativo innato, silencioso y sobrio, como un hijo legítimo de la cordillera.
 
Lleno de simplicidad evangélica, pero metódico, realista y político. Amigo de escuchar la Palabra de Dios, el silencio del pueblo y la contribución de la ciencia.
 
Fiel a la Iglesia y libre en su fidelidad.
 
Un verdadero precursor de lo que ahora otros obispos podemos hacer, con la relativa naturalidad de quien pisa caminos ya abiertos, porque él, a su tiempo, juntamente con otros pocos arriesgados, no sólo «había abandonado el uso de la sotana con vivos y colorines», sino también la actitud privilegiada, doctoral y monárquica de la jerarquía.
 
Un pastor de armónicos contrastes que bien podría señalarse como prototipo de pastores latinoamericanos.

UN MUNDO FELIZ Lucas 14, 1. 7-14

En el evangelio la felicidad se hace con pocos ingredientes, pero éstos de calidad. Jesús derrocha imaginación y buen humor para transmitir a sus contemporáneos  qué idea tiene él del mundo y cómo éste tiene que transformarse para configurarse según Dios lo quiere. Parte de lo que ve y de lo que escucha, por eso ha desarrollado una espiritualidad de lo concreto, nada rebuscada, directa, que va al corazón.
 
Y ahora está viendo se fija en ese comportamiento social tan admitido de que lo mejor es para los mejores. Es “lógico” hacer sitio para la gente importante, porque afianza las alianzas y  relaciones de poder y prestigio.  Este comportamiento y principio estaba arraigado en una gran injusticia social y generaba exclusión. Pero Jesús apunta también otra cosa: además esa forma de entender la vida es una gran necedad que se puede convertir en trampa porque el  problema está en que quien se presta al juego del sistema de prestigio puede ser echado de él.
 
Para la gran mayoría de la población en el tiempo de Jesús  el comer y beber no es por supuesto un disfrute, sino una lucha sin tregua por la supervivencia. Jesús es plenamente consciente de ello. ¿Hacia dónde y desde dónde mira? Jesús se pone en la perspectiva del pequeño y hace de la comida una verdadera sabiduría de vida para levantar del polvo al desvalido y alzar de la basura al pobre y para restaurar relaciones de equidad, igualdad, justicia, solidaridad y compasión universal.
 
En este contexto se puede entender su lección de sabiduría:
-          No se trata de promover una humildad humillante, sino inteligente, una  toma de conciencia de la realidad en la que se está y de la gente con la que está.
-          Se trata de ampliar el horizonte mientras se disfruta de la vida. No hay verdadero disfrute y felicidad si ésta no es compartida.
 
E
l mundo según lo quiere y lo sueña Dios es un gran banquete  al que son invitados todos-as, una gran mesa donde ya se vive esa realidad sin fronteras y donde – precisamente  porque la exclusión ha sido eliminada- hay felicidad plena y compartida .
 
SIGAMOS ADELANTANDO EL REINO DE DIOS
 
Si miramos el mundo,  vemos la diferencia entre lo que Dios sueña y lo que parece que los humanos hacemos. No obstante, hay que seguir adelantando el Reino de Dios apoyando, alentando y  sosteniendo todas las acciones que  romper con los sistemas de exclusión que existen. Soñar como Dios sueña, pensar como Dios piensa, amar como Dios ama, compadecernos como Dios se compadece,  hacer como Dios hace. Pidamos esa sabiduría de Dios que rompe nuestros esquemas de sabiduría y nuestras lógicas.
 
Desde Jesús, atendamos entonces y miremos con más profundidad dónde se generan las exclusiones aquí en Sucumbíos:
-          Vigilemos sobre lo “normal” y “lógico”, cómo comemos y celebramos fiesta y con quiénes.
-          Atendamos al modo de proceder y a la intencionalidad en las acciones e iniciativas de nuestra pastoral social,   no tanto a las obras y proyectos que se realizan.  
-          Miremos como Jesús lo concreto y dejemos que Dios haga en nosotros-as una espiritualidad encarnada en lo real, compasiva y soñadora.
-          Sigamos creando redes de solidaridad con personas y grupos que desde distintas perspectivas se unen al sueño de Dios para esta provincia, y ayudemos a la ruptura de fronteras mentales, ideológicas, culturales, económicas y religiosas.

-          Hagamos fiesta abierta y fraterna en medio de las situaciones de conflicto por las que atravesamos, atreviéndonos a evidenciar que las pequeñas inclusiones y rupturas de fronteras nos dan mayor felicidad que el mantenimiento de las cosas como están.
-          Denunciemos con nuestras prácticas cotidianas un sistema económico global injusto y degradante para el ser humano y recuperemos cada día el trabajo compartido y solidario.
 
Y sigamos pidiendo al Dios de la vida que nos despierte a su sueño, para que le ayudemos a ese otro mundo posible que quiere instaurar.