domingo, 19 de mayo de 2013

EL PAPA FRANCISCO EN LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS


Mayo 18, 2013

Los Movimientos eclesiales se reunieron el sábado 18 de mayo en la Plaza de San Pedro para comenzar la Vigilia de Pentecostés, y en diálogo con el Papa, cuatro representantes de los Movimientos plantearon diversas cuestiones al Obispo de Roma.

Traducción de las respuestas del Santo Padre a las cuatro preguntas de los Movimientos Eclesiales:
Buenas tardes a todos.
Estoy contento de encontrarlos, todos nosotros nos encontramos en esta plaza para rezar, para hacerlo unidos y para esperar el don del Espíritu.
Conocía las preguntas y las he pensado, esto no es improvisado, primero la verdad, las tenía acá escritas.
La primera: ¿cómo usted ha podido alcanzar la certeza sobre la Fe y que camino nos indica para que cada uno de nosotros pueda afrontar la fragilidad de la Fe?
Es una pregunta histórica y tiene relación con mi historia personal. He tenido la gracia de crecer en una familia en la que la Fe se veía de un modo simple y concreto, pero sobre todo estuvo  mi abuela, la madre de mi padre que ha marcado mi camino de Fe. Una mujer que nos explicaba, nos hablaba de Jesús, nos enseñaba el catecismo y recuerdo siempre que los Viernes Santos, nos llevaba siempre a la tarde  a la procesión de las velas, de las candelas. Y al terminar la procesión llegaba el Cristo yacente y mi abuela nos hacía arrodillar y nos decía: - está muerto pero mañana resucitara- he recibido mi primer anuncio cristiano propiamente de mi abuela, esto es bellísimo, el primer anuncio en mi casa, con mi familia.
Esto  me hace pensar en el amor de tantas madres, de  tantas abuelas en la transmisión de la Fe. Son ellas las que transmiten la Fe; San Pablo decía ya a Timoteo, - yo recuerdo la Fe de tu mama y de tu abuela- porque Dios nos pone cerca a las personas que nos ayudan en nuestro camino de Fe, nosotros no encontramos la Fe en abstracto, es siempre una persona que predica, que nos dice quien es Jesús, que comparte la Fe, que nos hace el primer anuncio, y así fue mi primera experiencia de Fe. Pero hay para mí un día muy importante, el 21 de septiembre del 53, tenía casi diecisiete años, era el día del estudiante, para nosotros el día de la primavera, para ustedes es el día del otoño. Antes de ir a la fiesta pasé por mi parroquia y encontré un sacerdote que yo no conocía y sentí la necesidad de confesarme. Esta fue para mí una experiencia, porque encontré que me esperaban, no se por qué estaba ese sacerdote que no conocía, por qué sentí ese deseo de confesarme…
La verdad era que me estaban esperando. Después de la confesión sentí que algo había cambiado, yo no era el mismo Había sentido como una voz, una llamada y estaba convencido que yo tenía que ser sacerdote. Esta experiencia en la Fe es importante. Nosotros decimos que tenemos que buscar a Dios, ir a Él a pedir perdón, pero cuando nosotros vamos el nos está esperando primero; en español tenemos una palabra que explica bien esto: “El Señor siempre nos primerea”. Él es primero, encontrar a alguien que te está esperando es una gracia grande. Es la experiencia que los profetas de Israel decían: - El Señor es como la flor de la primavera, antes  que vengan las otras flores el viene antes, el Señor nos espera.
Cuando nosotros lo buscamos, encontramos esta realidad, que Él nos espera para recibirnos, darnos su amor y esto crea un estupor tal que uno no puede creer y es así como va creciendo la Fe, con el encuentro con una persona, con el encuentro con el Señor. Alguno dirá yo prefiero estudiar la Fe en los libros, eso es importante, pero con esto sólo no es suficiente, lo importante es el encuentro con Él, porque es propiamente Él el que te da la Fe.
También ustedes hablaban de la fragilidad de la Fe para vencerla, el enemigo es el miedo, no tengas miedo, somos frágiles pero lo sabemos, pero Él es más fuerte, si tu vas con Él no hay problemas. Un niño es fragilísimo pero con su padre está seguro. Con el Señor estamos seguros, la Fe crece con el Señor, de la mano del Señor, esto nos hace crecer. Si pensamos que nos la podemos arreglar sólo, recordemos a Pedro que negó tres veces antes de que cantara el gallo. Cuando tenemos demasiada confianza, nos volvemos más frágiles. Siempre debemos ir con el Señor y decir con el Señor es decir con la Eucarística, con la biblia, con la oración. Pero también en la familia, con la madre, con María, ella es la madre que nos lleva al Señor. Acerquémonos a la Virgen María y pidámosle que como madre nos haga fuerte, esta es mi experiencia, algo que me hace fuerte es rezar el rosario todos los días; siento una fortaleza tan grande, porque voy a ella y me siento fuerte.
Pasamos a la segunda pregunta: Todos nosotros sentimos fuertemente el desafío de la evangelización, está en nuestro corazón, por eso le pido nos ayude a entender como vivir este desafío en nuestro tiempo, cuál es para usted lo más importante que nosotros tenemos que mirar para cumplir este trabajo al que estamos llamados.
Yo diré tres palabras, primero Jesús, qué es lo más importante Jesús. Si vamos  adelante con la organización, con cosas lindas pero sin Jesús, no vamos, la cosa no va. Jesús es lo más importante. Pero ahora yo quisiera hacer un llamado de atención fraternal, una corrección. Ustedes han gritado en la plaza, Francisco, Francisco, Papa Francisco, y Jesús dónde estaba, yo hubiera querido que  ustedes gritaran Jesús, Jesús está entre nosotros. De ahora en adelante nunca Francisco, sino Jesús.
La siguiente palabra es la oración, mirar el rostro de Dios pero sobre todo sentirse mirados, el Señor nos mira, nos mira primero. Mi experiencia es lo que yo experimento delante del sagrario, algunas veces  me duermo un poco por el cansancio de la jornada, ustedes me entienden, yo siento fortaleza cuando pienso que Él me mira, nosotros pensamos que tenemos que hablar, pero tenemos que  dejar que Él nos mire, cuando Él nos mira nos da fuerzas, nos ayuda a dar testimonio, primero Jesús después la oración. Uno siente que Dios nos lleva de la mano. Y la importancia de esto es dejarse guiar por Él y esto es más importante que todo, somos verdaderos evangelizadores si nos dejamos guiar por Él. Fijémonos en Pedro, estaba haciendo la siesta después del almuerzo y tuvo esa visión del mantel, y Jesús le dice algo pero el no entendía. El Espíritu Santo estaba allá, Pedro se dejó guiar por el Espíritu Santo para llegar a esta primera evangelización, a los gentiles que no eran hebreos, algo inimaginable en aquel tiempo y así toda la historia. Déjense guiar por Jesús. Nuestro líder es Jesús.
Y lo tercero el testimonio, yo quisiera agregar una cosa, este dejarse guiar por Jesús nos lleva a las sorpresas de Jesús, a veces pensamos que la evangelización tenemos que pensarla en una mesa, en un escritorio, creando planes, pero eso es un pequeño instrumento, lo importante es dejarse guiar por Jesús, después hagamos la estrategia, pero eso es secundario. El testimonio, la transmisión de la Fe solo se puede hacer con el testimonio, y eso es el amor, no con nuestras ideas, con el Evangelio que se vive en la propia vida y que el Espíritu Santo es como una sinergia,  a la Iglesia la llevan adelante los Santos, que son aquellos que realmente dan este testimonio. Ha dicho Juan pablo II y también Benedicto XVI- Tenemos tanta necesidad de testigos, no tanto de maestros, sino de testigos- No hablar tanto, sino hablar con la vida, con la coherencia de vida, una coherencia de vida que vive el cristianismo como un encuentro con Jesús que nos lleva a los otros y no como un hecho social, socialmente somos así, somos cristianos cerrados, cerrados entre nosotros y así no damos testimonio.
La tercera pregunta: ¿Cómo podemos vivir una Iglesia pobre para los pobres y en qué modo el hombre sufriente es una pregunta para nuestra Fe?
Retomo el testimonio, primero que todo vivir el Evangelio, es la principal contribución que podemos dar, la Iglesia no es un movimiento político, ni una estructura bien organizada, no es eso. Nosotros no somos una ONG y cuando la Iglesia se transforma en una ONG, no tiene sal, está vacía. Sean vivos, una cosa es predicar a Jesús y otra cosa es la eficacia. Ser eficiente, esta es otra palabra.
La gloria de la Iglesia es vivir el Evangelio y dar el testimonio de Fe. Es sal de la tierra luz del mundo, llamada a ser presente en la sociedad como la levadura del Reino de Dios, primero con el testimonio del amor fraterno, la solidaridad, el compartir. Momentos de crisis como los que estamos viviendo, has hablado primero que estamos en un mundo de mentiras, propiamente la mentira es una crisis, estemos atentos, no es una crisis solamente económica, cultural, es una crisis del hombre, el que está en crisis es el hombre y el que puede terminar destruido es el hombre, y el hombre es una imagen de Dios, por eso es una crisis profunda. En este momento de crisis no podemos dedicarnos solamente de nosotros, cerrarnos en la soledad, en el sentido de impotencia, no nos cerremos por favor, esto es un peligro. Si nos cerramos en la parroquia con los amigos, con el movimiento, con aquellos que pensamos lo mismo, ¿saben qué sucede? Cuando la Iglesia se cierra se enferma. Piensen en una habitación cerrada, cerrada por un año, cuando vas hay olor a humedad, a cosas cerradas.
Una Iglesia cerrada es lo mismo, es una iglesia enferma. La iglesia debe salir de sí misma hacia las periferia existenciales, Jesús nos dicen vayan a todo el mundo, prediquen, den testimonio del evangelio. Pero que sucede, si uno va fuera de si mismo, puede pasarle un accidente, como a cualquiera que sale de su casa. Prefiero mil veces una iglesia accidentada que una iglesia enferma por estar cerrada. Piensen también en aquello que dice la apocalipsis, es una cosa linda que Jesús está a la puerta y llama para entra en nuestro corazón. Pregúntense cuántas veces Jesús está dentro, toca la puerta para salir fuera y nosotros no le dejamos salir por nuestra seguridad, porque estamos cerrados en estructuras caducas que solamente nos sirven para hacernos esclavos y no hijos libres de Dios.
Es muy importante ir al encuentro, el encuentro con los otros, porque la Fe es un encuentro con Jesús y tenemos que hacer lo mismo encontrar a los otros. Vivimos en una cultura del desencuentro, de la fragmentación, una cultura del no me sirve, del descarte. Tenemos que ir al encuentro y tenemos que hacer con la Fe una cultura del encuentro, una cultura de la amistad, una cultura en la que encontramos hermanos y podemos hablar con aquellos que no piensan como nosotros, que tienen otra Fe. Pero no se les olvide que todos son hijos de Dios, hacer el encuentro con ellos sin negociar nuestra pertenencia.
Y si salimos de nosotros mismos encontramos la pobreza, hoy esto hace mal al corazón encontrar un pobre muerto de frío no es noticia, hoy es noticia un escándalo, eso sí es noticia. Hoy pensar que tantos niños no tienen para comer no es noticia. Esto es grave, no podemos quedarnos tranquilos, porque las cosas sean así. No podemos ser cristianos almidonados, muy educados, que toman el té, tranquilos hablando de cosas teológicas. Tenemos que ser cristianos con coraje, valientes, e ir a buscar aquello que son la carne de Cristo. Cuando voy a confesar, todavía no he podido porque de aquí no se puede salir, “je je”. Cuando yo iba a confesar en la diócesis anterior venían algunos: ¿usted da limosna? -si Padre-. ¿Cuándo da la limosna mira a los ojos de aquel al que le da la limosna? -No sé no me doy cuenta- ¿y toca la mano o le tira la moneda?
Tocar la carne de Cristo, tomar sobre nosotros el dolor de los pobres, no es la pobreza una categoría filosófica o cultural, es una categoría teologal, diría la primera categoría. Porque el Hijo de Dios se hizo pobre para caminar con nosotros por la calle. Esta es nuestra pobreza, la que nos ha traído el hijo de Dios con su encarnación. Una iglesia pobre para los pobres y así comenzamos a entender que es la pobreza del Señor y esto no es fácil y también hay un problema que no hace bien a los cristianos, el espíritu del mundo, que nos lleva a una suficiencia, a vivir el espíritu del mundo y no el de Jesús. La pregunta que hacían ustedes, ¿cómo se debe vivir para afrontar esta crisis que toca la ética pública, la política?
Como esta es una crisis del hombre, que destruye al hombre, que despoja al hombre de la ética, todo es posible, todo se puede hacer, y vemos como la falta de ética en la vida pública hace tanto mal a toda la humanidad. Yo quisiera contarles una historia, es la historia que cuenta de un rabino del siglo XII. Cuenta la historia de la construcción de la Torre de Babel. Él dice que para construirla era necesario hacer los ladrillos del barro, ponerle la paja, después llevarlos al horno y cuando el ladrillo estaba hecho había que llevarlo arriba para la construcción de la Torre. Cada ladrillo era un tesoro por todo el trabajo que tenía hacerlo, cuando caía un ladrillo era una tragedia nacional, se castigaba al obrero, era tan precioso un ladrillo que si caía era un drama, pero si caía un operario no pasaba nada, a otra cosa. Esto pasa hoy, si las inversiones en los bancos caen, tragedia, pero si la gente se muere de hambre, no tiene para comer, no tiene salud, no pasa nada. Esta es la crisis de hoy. El testimonio de una iglesia pobre para los pobres va contra esta mentalidad.
La cuarta pregunta: ¿Cómo ayudar a nuestros hermanos que sufren la persecución por ser cristiano?
Para anunciar el Evangelio son necesarias dos virtudes, el coraje y la paciencia. Ellos están en la iglesia de la paciencia, sufren, son más mártires hoy que en los primeros siglos de la iglesia, hermanos y hermanas nuestras, sufren.
Ellos llevan la Fe hasta el martirio, pero el martirio no es un fracaso, es el grado más alto del testimonio que nosotros debemos de dar. Tenemos que sufrir pequeños martirios renunciando a algunas cosas. Aquella situación de Pakistán donde dan la vida dando testimonio del amor de Jesús… Un cristiano debe tener esta virtud de humildad, de mansedumbre, actitudes que tienen ellos confiándose en Jesús. ES necesario precisar que muchas veces estos conflictos no tienen un origen religioso, muchas veces son otras realidades de tipo social o político y desgraciadamente las pertenencias religiosas vienen utilizadas. Un cristiano debe siempre saber responder al mal con el bien y esto es difícil. Nosotros buscamos de hacerles sentir que estamos unidos a sus situaciones, que sabemos que son cristianos que han entrado con paciencia. Yo les devuelvo la pregunta, rezan por ellos, en la oración de todos los días, no quiero que alcen la mano los que lo hagan, pero piénsenlo, piensen en la oración de todos los días le decimos al Señor mira a este hermano, al que sufre tanto. Ellos hacen la experiencia del límite, y esta experiencia nos debe llevar a promover la libertad religiosa para todos. Cada hombre, cada mujer debe ser libre en su confesión religiosa, cualquiera sea, porque aquel hombre y esa mujer son hijos de Dios.
Así creo haber respondido a vuestras preguntas, perdón si he estado muy largo.

TOMADO DE [CLICK] con audio

viernes, 17 de mayo de 2013

Domingo de Pentecostés 18 mayo 2013


Aires de fiesta, viento que trae vida, agua que riega lo seco, fuego de amor que quema, intimidad que enamora, comunión creativa, don de dones. ¡El Espíritu! Un abrazo en Él.

Domingo de Pentecostés  18 mayo 2013

Lectura orante del Evangelio: Juan 19,20-23

“El amor jamás está ocioso… Puestos los ojos en la grandeza (del Espíritu Santo), corramos encendidas en su amor” (5Moradas 4,10).

‘Estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos’. Tenemos miedo, nuestra vida está encerrada, apagado el fuego. ¡Ven, Espíritu Santo! Tú alientas lo que parece imposible, levantas la vida cansada, reavivas el fuego del amor. Tu palabra creadora ¡cuán delicadamente nos enamora! En nuestra oscuridad, donde secretamente moras, nos llamas a la fe y a la esperanza. ¡Ven, Espíritu Santo!

Entró Jesús, se puso en medio y les dijo: ‘Paz’. Estamos solos y tú, Espíritu Santo, orientas nuestra mirada hacia Jesús, que pone en medio de nosotros su gratuidad amorosa. Somos distintos y, a menudo distantes, pero tú haces que nos abrace a todos la paz de Jesús y surja, bella, la Iglesia. Estamos decaídos y tú, Espíritu Santo, nos levantas, nos sacas fuera, a la calle, y nos empujas con tu viento para crear humanidad. En nuestras mentiras, tú nos regalas gestos sencillos y palabras de verdad. Cuando todo parece perdido, tú abres caminos de esperanza. ¡Ven, Espíritu Santo!

‘Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo’. Llevamos la cobardía metida en el cuerpo, nos da vergüenza hablar de Dios y de su grandeza. Pero vienes tú, Espíritu Santo, y pones en nuestros labios el nombre de Jesús. Eres esa fuerza íntima en lo más hondo de nuestro ser que nos abre, como testigos, a todos los pueblos. Nos haces ver paisajes que todavía no existen. De ti se alimenta todo envío misionero, nos haces “experimentar la dulce y confortadora alegría de evangelizar” (Papa Francisco). Tú eres, en nosotros, la música que ansía oír la humanidad para vivir la libertad de los hijos e hijas de Dios. Eres el no va más. ¡Ven, Espíritu Santo!

‘Recibid el Espíritu Santo’. Con toda la Iglesia, te recibimos a ti, Espíritu Santo, nuestro don por excelencia, nuestra alegría. Tú haces posible en nosotros la nueva creación. Con tu fuego de amor en las entrañas nos conviertes en seres vivos, que alaban y de todo sacan bendición para bendecir. Las diferencias que tú has suscitado con tus dones ya no nos molestan, son nuestra gloria; nos alegramos con todos los pueblos de la tierra; intercambiamos entre todos tus mensajes de alegría. Te queremos, te damos gracias, te escuchamos, te seguimos. ¡Ven, Espíritu Santo!

A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados. Muchas veces hemos querido ser al margen de Dios, hemos pretendido tener vida sin su vida, cantar sin escuchar sus canciones de amor. Tú, Espíritu Santo, nos regalas el perdón y acaricias nuestras heridas con tu dulzura. Eres fuego que quema, viento que juega en nuestra espalda, invitándonos a entrar en el proyecto de Dios, que es el de todos. Todo mal, de cualquiera, nos afecta. Nos enseñas las mil lenguas de todos los necesitados de la tierra, porque tu imaginación para el bien nunca se agota. ¡Ven, Espíritu Santo!

¡FELIZ FIESTA DE PENTECOSTÉS! Desde el CIPE – mayo 2013

martes, 14 de mayo de 2013

FIESTA URBANA DEL COMPARTIR EN LAGO AGRIO - 28 de abril 2013




NOTA PREVIA: El viernes 26 de abril al final del artículo que publicamos aquí en nuestro blog, con el título de “Hechos ocurridos en la Catedral de Lago Agrio paralelamente al Retiro Diocesano”, habíamos anunciado para el lunes 29 una segunda parte, como reflexión sobre esos hechos. También habíamos venido compartiendo nuestra preparación y motivación para la Fiesta del Compartir Urbano 2013. Sin embargo, por la gravedad de los nuevos acontecimientos ocurridos en nuestra Iglesia, el 28 de abril, día de la Fiesta, compartidos con ustedes, nuestros lectores, a través de la carta de M. Mietto y de nuestro Manifiesto de apoyo a él y a su carta, nos ha obligado a modificar nuestro ofrecimiento. El primero, el artículo anunciado pide ahora una reflexión actualizada y el segundo, hace que ofrezcamos con un poco de retraso, esta crónica sobre nuestra Fiesta del Compartir Urbano 2013. Esta Fiesta  marca un hito en el peregrinar de esta Iglesia santa y pecadora que trata de ser fiel al Señor.




El pasado domingo 28 de abril, en la ciudad de Nueva Loja, cantón Lago Agrio, Sucumbíos, celebramos la Fiesta Urbana del Compartir 2013. Desde las 06h30 de la mañana empezamos a colocar los puestos de comida organizados por las comunidades de cada sector de la ciudad, en el lugar asignado y autorizado por el Municipio que comprende el pasaje entre el Parque Central y la Plazoleta de la Iglesia Catedral.

Mons. Paolo Mietto, Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos, había llegado también muy temprano para celebrar la Misa ordinaria de 06h30, pero le fue impedido ingresar a la Catedral y celebrar la Misa, según versión propia de él, por un grupo de menos de 30 personas de los movimientos de la Renovación Carismática y del Rosario Diario, liderados por la Dra. Genoveva Altamirano.



Por este motivo, por pedido de la gente a Mons. Mietto, improvisadamente  celebró a las 7h30 una Misa Campal, la cual llenó de fuerza motivadora para empezar tan significativo día de Fiesta cristiana, inspirada en la experiencia de los primeros cristianos como nos relata Hech. 2, 42-47.La Misa se celebró con fervorosa devoción y alegría, con animados cantos acompañados con una guitarra, con una participada oración de los/as fieles y un nutrido grupo de participantes en la Fiesta del Compartir para dar de sí y de haberes y talentos, y para recibir el Pan de Vida.

Queda constancia de que Monseñor fue impedido de celebrar en su sede, ya que esta Misa no era parte del programa de la Fiesta del Compartir.

Ya desde las 09h00 la comida estaba lista y luego de la bendición de M. Mietto como estaba previsto, los puestos comenzaron a expenderla a quienes se acercaban al lugar. La atención de los hermanos y hermanas era muy atenta y cordial, generándose un clima fraterno muy agradable. Pues era una gran oportunidad para testimoniar el “miren como se aman” de los primeros cristianos. Algunos se reencontraban a los tiempos, lo que llenaba de mayor alegría. 



 A las 10h30 se celebró la solemne Eucaristía de la Fiesta del Compartir. Una vez más Mons. Mietto fue impedido de celebrar en su sedee igualmente la Pastoral Urbana y todos/aslos/as fieles fuimos excluidos de la Catedral. Fue en la plazoleta donde pudimos celebrar una alegre Misa Campal que él presidió. Junto a él concelebraron el P. Raúl Usca, el P. Pablo Torres, el Diácono Hugo Cevallos y también estuvo el P. Gabriel. Improvisado el lugar, con ciertas limitaciones que no opacaban la alegría de corazón que compartíamos para vivir la “Casa y Escuela de Comunión”. La Palabra de Dios de este domingo estaba centrada en el mandamiento del amor que Jesús nos mandó a vivir, pero de manera especial amando a los enemigos. Y para lo que directamente nos ocurría a los/as presentes, por lo que estábamos viviendo en directo, Monseñor se animaba y nos animaba a soportar las tribulaciones con base en la experiencia del apóstol Pablo y los primeros cristianos que nos relataba la lectura de los Hechos de los Apóstoles. Igualmente, Monseñor enfatizó con una meditación la importancia de la Oración del Compartir, la misma que fue acompañada con una sentida resonancia. Fue maravilloso. El gesto del Compartir en la ofrenda fue celebrado con la profundidad que caracteriza a este momento en nuestra Iglesia.

Terminada la Misa Solemne a pesar de las dificultades, se mantuvo un buen ambiente, alegría, participación y serenidad de los ministerios y comunidades, mientras se desarrollaba la venta de comida y el bingo cultural, con buena afluencia de gente lográndose desarrollar la Fiesta del Compartir, celebrando y disfrutando el encuentro con el Señor de la Vida, entre nosotros/as hermanos y hermanas de las comunidades, y las comidas, los dones y la diversión en las presentaciones culturales y el bingo. El programa terminó a las 15:30 h. como estaba previsto.



Podemos concluir que la Pastoral Urbana desarrolló la Fiesta del Compartir con tranquilidad y esperanza, celebramos la Eucaristía que es el mayor signo de Compartir que Jesús nos dejó en el “Hagan esto en memoria mía”. Y celebramos dos misas presididas por nuestro Obispo, y no una como estaba previsto. Fue una propuesta de VIDA, como siempre se ha sembrado VIDA en estas tierras. Hubo comida, hubo alegría, era un programa abierto y público, el corazón estaba abierto para acoger e incluir, estaban las mayorías.

Lamentablemente, al margen de la Fiesta hubo los acontecimientos graves protagonizados por el grupo reducido que se tomó la Catedral, intentó boicotear la Fiesta sin conseguirlo, con medios que no enumeraremos y excluyó al Obispo de su sede Catedral, igualmente a la Pastoral Urbana y a los/as fieles comunes y corrientes que acudían a Misa. Hubo observadores del Estado. Se ha hecho más visible y evidente el fundamentalismo y la sectarización de este grupo, identificado en nuestro Manifiesto de apoyo a M. Paolo Mietto y a su carta, que están publicados en este mismo blog.



Confiamos en que las autoridades eclesiásticas y civiles pongan freno a este proceso de EXCLUSIÓN que viene intentándose desde el 30 de octubre de 2010, para que hechos como estos, no puedan vuelvan a darse pues son contrarios al amor fraterno, a la práctica acogedora e incluyente de todos/as de nuestra Iglesia local y además ponen en riesgo la convivencia pacífica y la estabilidad social de nuestra provincia.



lunes, 13 de mayo de 2013

Lc 24,46-53:La Ascensión del Señor o el arte de no quedarse parados…


De todas las recomendaciones que viene haciendo el Espíritu de Jesús a la comunidad cristiana, ésta de la Ascensión,  de no quedarse de pie mirando al cielo tuvo que ser muy significativa en los principios del cristianismo.  Parece que quienes le seguían junto a la tentación del miedo y de la falta de ánimo, corrían el riesgo de caer en  la tentación de la parálisis.   

Parálisis que se manifestaba en una contemplación de Jesús Resucitado sin consecuencias. Percibir a Jesús como alguien que se va del mundo, en lugar de escuchar y guardar su Palabra que insistentemente dice: tengan ánimo, yo he vencido al mundo, estoy con ustedes hasta el final… y por lo tanto, estoy dando vida a esta humanidad.

Parece que el dejarse atrapar por la parálisis implica que no se cree de verdad en el Resucitado. Y que es muy importante para una vida cristiana saludable, evaluar cómo miramos a Jesús, qué esperamos en realidad de él, cómo le vemos hoy en el mundo…  

Estar de pie entonces para quien sigue a Jesús es una postura de dignidad. Jesús fue dueño de sí mientras anduvo por la tierra. Jesús se mantuvo de pie ante el tribunal que le condenó, Jesús puso en pie a mujeres y varones y les devolvió la posibilidad de vivir plenamente su humanidad. Pero nunca se quedó de pie por falta de esperanza y de pasión por el Reino.

Por lo tanto, si nuestro estar de pie no está ayudando a rescatar nuestra propia dignidad y la de las otras personas, y si evidenciamos parálisis dejándonos llevar por el miedo a construir el Reino, no somos de Jesús.

Hoy, el Maestro vuelve a espabilarnos y a decirnos: vivan la Buena Noticia en el mundo y ayuden a que mi Espíritu brote en total novedad y se evidencie en las personas, instituciones, organizaciones y en toda la vida como una fuerza transformadora.
Sólo queda que nos pongamos a la escucha y creamos de verdad en su Palabra. En estos tiempos amenazantes, donde escuchamos muchas voces, el Maestro nos llama poderosamente desde dentro de nosotros mismos a escuchar lo que quiere decirnos y a caminar alegres con Él.

EN EL MES DE LA MADRE








  • La madre es la que cree en nuestras mentiras, aun sabiendo que no es verdad.

  • Nos llama por teléfono cuando no es necesario, y telefonea para hablar de nada. Ella siempre alcanza lo que desea diciendo que es bueno para nosotros.

  • Aprende con los hijos/as, pero en verdad sintoniza plenamente con los nietos/as.

  • Consulta la opinión del padre para hacer todo diferente. Es compañera en la alegría  en las tristezas. No acepta que alguien pueda ser mejor que ella. Tampoco que alguien sea peor que ella.

  • No pide excusas, pide permiso para llorar. Llora cuando uno grita con ella. Llora siempre que uno no le contesta. Pase lo que pase, va a llorar.

  • Es el Pen Drive: no alcanza colocar fuera siquiera el borrador de nuestro dibujo de la primaria. Difunde noticias sobre nuestra vida antes de que se puedan confirmar las cosas y después dice que no entiende como la gente descubrió la novedad.

  • Cuestiona lo que queremos para al final apoyarlo. Intenta evitar recelos por secretos entre los hermanos/as.

  • Nos constante con abrazos y besos y apodos cariñosos y sueña andar de manos por la calle con el hijo, delante de todos.  Reclama del hijo para el hijo y elogia el hijo para los otros. Cuando alguien alaba su criatura, ella agradece como si fuera para ella.

  • No deshace el cuarto del hijo adulto esperando que el vuelva a casa. Ella nunca tiene razón, ella é nuestra razón para vivir.

Fabricio Carpinejar, Brasil.