miércoles, 30 de enero de 2013

ECOS DE MEDELLIN - ficha 1



  FICHA 1  

Medellín, 1968. Su eco llega hasta nosotros en forma de intuiciones vividas y experimentadas en el momento presente y el tesoro de un camino recorrido en ISAMIS. Los “Ecos de Medellín” son esos rumores que reconocemos en nuestra tradición eclesial. También es una realidad de la que formamos parte. 

  Queremos recoger algunos “ecos”  porque son MEMORIA  VIVA de lo somos y compartimos hoy.  En este año de la fe, queremos celebrar el Concilio Vaticano II desde la experiencia de Medellín, que nos ha dado a luz y que nos sigue  alentando en nuestras luchas. 

Con los “Ecos de Medellín” queremos proporcionarnos también una herramienta para seguir generando vida y espacios de formación permanente  en las distintas comunidades. Queremos en lo posible acoger el esfuerzo interpretativo que supuso la Conferencia de Medellín, su análisis y su propuesta y recoger para el momento presente aquellas intuiciones que pueden colaborar a una “nueva evangelización” desde nuestro contexto y desde nuestra identidad eclesial.

MEDELLÍN, EL “PRESENTE DEL PASADO”
La Conferencia de Medellín es el punto de partida de otros encuentros e inspiraciones que tenían su fuente de inspiración en el Concilio Vaticano II. Es una realidad presente aunque ya forma parte del pasado. Es un proceso profundo – según palabras de Gustavo Gutiérrez- que tiene callejones sin salida y retrocesos, pero también logros importantes y está en pleno vigor hoy. Uno de sus valores es que ha querido concretar el mensaje de Jesús desde su aspecto liberador y humanizador. Por eso no pierde creatividad. Humanizar el presente desde el espíritu de Jesús sigue siendo la tarea esencial cristiana. 

MEDELLÍN, UNA EXPERIENCIA ESPIRITUAL
Experiencia espiritual[1] que tiene en el Concilio Vaticano II y en la situación latinoamericana sus ejes motivadores. Muchos cristianos sintieron la llamada a la promoción de la justicia, al testimonio del Evangelio y en la reflexión teológica en el contexto anterior a la Conferencia.  Sin estas experiencias, en las que el Concilio Vaticano II fue decisivo,  no puede explicarse lo que sucedió en Medellín. Esa experiencia espiritual tuvo unos fundamentos y bases que hoy  podemos recrear en las comunidades. 


Fundamentos de la experiencia espiritual: 

1. LA PREPARACIÓN: “VER” Preparar la Conferencia de Medellín partiendo de la realidad humana del pueblo en medio del cual la Iglesia debía ser signo visible del Reino. Lo fundamental era “VER” los sufrimientos, las alegrías y los sueños y hacer un discernimiento de los signos de los tiempos en consonancia con el llamado de Juan XXIII. Medellín tuvo la osadía también de valorar los gérmenes de vida que había en el continente americano en los años setenta, analiza las causas de la pobreza y denuncia la “violencia institucionalizada”. Hace una opción clara para tratar de eliminar las causas que generan esa pobreza y estado de cosas, que parecen intocables y que perpetúan la opresión. La experiencia espiritual de Medellín se arraigaba también en el diálogo con sectores de población invisibilizados: poblaciones afroamericanas e indígenas y mujeres.

2. EL RETO- “JUZGAR” Descubre la pobreza no sólo como una lacra social sino como un reto mayor para el anuncio del Evangelio.  Juan XXIII habló por primera vez de la “Iglesia de los pobres” y que una iglesia así,  estaría en condiciones de anunciar el evangelio. La pobreza para Medellín es contraria a la voluntad de Dios. Así la opción por los pobres es una opción de evangelio. 

3. EL CAMINO- “ACTUAR”: Hay una relación estrecha y total entre el anuncio del evangelio y la promoción de la justicia. De modo que todo proceso evangelizador incluye la promoción humana y la denuncia de injusticias. 


Para nuestra reflexión y compartir:

1. Compartimos en nuestras comunidades recuerdos de aquellos años de la Conferencia de Medellín, qué clima había, qué nos impactó, qué recuerdos tenemos de la Iglesia de esos años.

2. ¿Podemos identificar los rasgos de nuestra experiencia espiritual como Iglesia de San Miguel de Sucumbíos?
a) ¿Qué vemos? (sufrimientos, alegrías, esperanzas…)
b) ¿Qué retos se nos presentan en la actualidad?
c) ¿Qué caminos debemos seguir tomando para garantizar el anuncio del evangelio y la promoción de la justicia?


[1] GUTIÉRREZ, G: Medellín, una experiencia espiritual. www.memoriayprofecia.com