lunes, 28 de mayo de 2012

CARTA A ROSITA VELASCO


CARTA PARA ROSITA VELASCO NARVÁEZ, RELIGIOSA DE LA PROVIDENCIA
EN LA CELEBRACIÓN DE SUS 50 AÑOS DE RELIGIOSA,
DE LAS COMUNIDADES Y ORGANIZACIONES DE MUJERES
DEL CANTÓN PUTUMAYO, PROVINCIA DE SUCUMBÍOS, ECUADOR,
A QUIENES ACOMPAÑÓ POR DOCE AÑOS

Cantón Putumayo, 5 de mayo de 2012

Nuestra querida e inolvidable Hermanita Rosa, Hermana Rosita, Rosi, Rosita:

¡¡¡Cómo no hacernos presentes de corazón –aunque sea  con esta cartica-, para celebrar contigo esta Fiesta de la Vida, esta Fiesta de tus 50 años de religiosa, 50 años compartiendo e irradiando Vida y Vida en abundancia, 50 años de testimonio de sencillez, de austeridad y pobreza, de innumerables y variadas formas de dar a amor a la manera y medida que cada quien necesita, con plena obediencia al ejemplo del Hijo Amado, Jesús de Nazareth y como Él, con la gente pobre como tu preferida, como tu protegida en tu oración, en tus pensamientos, en tus sueños, en tus actitudes y por supuesto en tus acciones!!!

Aquí estamos porque tocaste nuestra vida y nuestro corazón. Aquí estamos recordando y dando testimonio de tus huellas y cosecha en nuestra vida personal y colectiva como comunidades y como organizaciones de mujeres, reconociendo por supuesto semillas también anteriores a ti, sembradas por los Padres Carmelitas y demás misioneros/as y posteriormente por personas como Zoilita Rodríguez y otras misioneras de la Providencia primero desde ISAMIS y luego desde la Federación de Mujeres de Sucumbíos.

Hoy queremos unirnos a tu familia, a la Congregación de la Providencia y a tanta gente que te quiere como una madre, como una hermana, en todos los lugares por donde has ido pasando, que ha sentido y vivido tu presencia como la de un ángel, perdón, mejor como la de una angelita de carne y hueso. Todos y todas te decimos con inmenso cariño y alegría:

¡¡¡Gracias Hermanita Rosa, gracias Hermana Rosita, gracias Rosita, gracias Rosi y FELICITACIONES
por la fidelidad a tu corazón y tu coherencia
con la causa del Reino, la causa del Señor Jesús y su Evangelio!!!

¿Qué te agradecemos hoy a ti y al Dios de la Vida por ponerte en nuestro camino?

-        Tu cariño y cercanía expresados a niños/as, jóvenes, mujeres y hombres y personas mayores haciéndonos sentir seres únicos e importantes a cada quien en particular y a todas y todos sin diferencia: pobres o más pobres, mejores o peores personas, acogedoras o hurañas, aceptadas o rechazadas por las demás, todas y todos hemos sido iguales para ti.
-        Tus palabras adecuadas y cercanas de ánimo, de consuelo, de corrección, de esperanza y tu intuición para descubrir y acertar con lo que necesitábamos para crecer y ser mejores.
-        Tu confianza en las personas, tu convencimiento de la necesidad y conveniencia de la comunidad y de la organización popular y tu constancia y empeño en que las construyéramos, con especial fuerza en las mujeres.
-        Tu labor tesonera, arriesgada y como las estrellas, sin prisa pero sin pausa, en proteger y defender nuestros derechos:
o   Educación: conseguir las profesoras o profesores y las partidas para las escuelas, el proyecto AERARIPU para apoyar la formación y los salarios.
o   Salud: botiquines y la capacitación de promotores/as de salud.
o   Derechos Humanos: la documentación de colombianos y colombianas residentes en Ecuador, el apoyo a “los 11 del Putumayo” y a sus familias -Prohibido olvidar-.
o   Economía: búsqueda de iniciativas agrícolas y de autogestión.
o   Formación y capacitación en todos los campos.
-        Tu valentía para superar todos los obstáculos y buscar la autonomía para tu trabajo hasta en cosas como hacerte motorista e ir llevando el bote por el río con todas sus consecuencias: como tener una puntera como Ruca, o tener que dormir en la playa del río para evitar males mayores como encallar o naufragar con el río bajo.
-        Tu capacidad de escuchar, de mediar y lograr solución a conflictos de relaciones en todos los ámbitos.
-        Tu tolerancia y paciencia no sólo con los errores sino con la fragilidad y la debilidad y aún la miserableza humana.
-        Tu fe inquebrantable y tu inspiración en Jesús de Nazaret, humano, cercano a la gente pobre y a su suerte. Tu manera de orar y reflexionar la Palabra, no solo nos acercaba entre todos/as a la comunión fraterna sin diferencia de credos, sino que nos hacía sentir la presencia de Dios en nuestro corazón.
-        Tu siembra continua y permanente de amor y alegría que nos ha hecho la vida más digna y mejor y nos sigue dando ánimo para continuar personal y comunitariamente.

Agradecemos a la Congregación de la Providencia haberte permitido y apoyado para vivir la coherente libertad con tu carisma del que das testimonio siempre.

Pedimos al Señor su bendición para ti, con el libro de los Números (Num 6, 22-26):
“Yavé te bendiga y te guarde,
Yavé haga resplandecer su rostro sobre ti
y te conceda lo que pidas,
vuelva hacia ti su rostro y te de la paz”


Cantón Putumayo, Sucumbíos
5 de mayo de 2012