lunes, 1 de abril de 2013

La Pasión de Jesús, Misterio que siembra vida

(Ya estamos  en la Pascua y estamos viviendo con alegría la Victoria de Jesús, que es también nuestra victoria. Pero nos llega ahora este bonito testimonio del Vía Crucis de la vía de Puerto Libre y lo queremos compartir con ustedes. Porque es Vida … y la Vida sigue, porque seguimos con Jesús Resucitado!)


 
Un Misterio que Dios nos concede vivir también cada año en las distintas comunidades cristianas de Sucumbíos. En muchos lugares se camina al ritmo del Viacrucis.  La fe del pueblo se ensancha y se profundiza. Caminar como pueblo de Dios que nos revela el poder transformador de los pobres.  En el Sector de Puerto Libre, las seis comunidades cristianas nos convocamos este Viernes Santo en el Año de la fe para celebrarlo como Sector.  Partíamos de Flor del  Valle a las ocho de la mañana y terminamos a las cuatro de la tarde en la Barquilla. 48 kilómetros de camino.

 
Un Viacrucis desde el evangelio de San Juan, y con la memoria permanente en Jesús Arroyo, a quien encontramos vivo y resucitado en estos caminos que tantas veces transitó y que dejó de manera tan inesperada después de vivir también su propio misterio pascual en esta Iglesia. Como él, seguimos compartiendo el Misterio de la muerte y de la vida.  Como él, nos sentimos atravesad@s Dios.  También estaban en nuestro corazón tantos ministerios que han dejado aquí su siembra. En cada lugar por el que pasábamos, la solidaridad con el dolor y el sufrimiento de las comunidades y de nuestra Iglesia de Sucumbíos.  El silencio se hacía denso en algunos momentos y  era nuestra oración más sincera.   Caminar bajo el sol, nuestra ofrenda. Jesús entonces, se nos hizo compañero y nos confirmó la pequeña y débil fe.  

 
En el Centro de Espiritualidad pudimos compartir la fanesca comunitaria y proseguir nuestro camino hasta La Barquilla, para vivir la última etapa. De vuelta, la satisfacción de una experiencia participada y el convencimiento de que lo que nos toca como discípul@s es seguir sembrando vida en este pedazo de tierra en la que Dios quiere que habitemos.