viernes, 20 de julio de 2012

ESPERANZAS INUSUALES


Las calles de Lago Agrio, esas calles tan transitadas, esas calles tan sufridas, esas calles con historia de lodo, de petróleo, de violencia y de robo, estallan de alegría el 15 de julio de 2012 por la celebración de los 25 años de la FMS (Federación de Mujeres de Sucumbíos) y el Grupo Social FEPP (Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio). Y toda persona de buena voluntad estalla también en un profundo agradecimiento. 

¡Cuántas veces las 115 organizaciones de Mujeres han tomado las calles de Lago Agrio para evidenciar lo imparable: que se están produciendo cambios absolutos e irreversibles en la relación de varones y mujeres! ¡Cuántas veces han señalado y denunciado sin miedo las raíces oscuras de la violencia machista que nos afecta a todos y todas¡  Y aunque esos cambios se hagan esperar, aunque todavía estemos en plena noche machista, aunque parezca que no pasa nada, la persistencia de las mujeres es una esperanza inusual.  Y esa esperanza es un amanecer prematuro de algo que será realidad: que van a caer los muros injustos de la desigualdad que abandera el patriarcado. 

En solidaridad con ellas, tantas iniciativas, tantas personas: ¡no estamos solas, estamos todas!

Y también con ellas, solidariamente el GRUPO SOCIAL FEPP, que desde los postulados del Progreso de los Pueblos, celebra también su aniversario. Un proyecto que busca el desarrollo de los pueblos, que invierte en humanidad, que  acompaña solidariamente los esfuerzos de gobiernos locales, organizaciones sociales, familias y personas, que promueve el acceso a nuevas formas de producción y organización social desde el uso sostenible de los recursos, la formación, la generación de empleo, la atención a migrantes, etc. 

Ambas, son SEMILLAS DE REINO DE DIOS.  Y todo lo que es humano, y todo lo que promueve el Reino es asunto de la Iglesia. Por eso, la fiesta que hacen las organizaciones populares es  también fiesta de la Iglesia incardinada en San Miguel de Sucumbíos.  

¿Cómo ha sido posible sentir solidariamente con quienes trabajan por la justicia y la erradicación de la violencia de género? Por un camino compartido, por una esperanza única, por un sentir y pensar unánime,   más allá de las fronteras de sexo, raza, religión o condición social. 

Estamos viendo milagros: el milagro de muchas mujeres campesinas, emigradas, fronterizas, indígenas, negras,  pobres bajo el sol abrasador de Lago Agrio, con el corazón alegre, soñando un presente mejor para ellas y sus hijas, y las hijas de sus hijas. Mujeres que también son amenaza a los poderosos porque dejan de ser invisibles. Han hecho falta veinticinco años de autoconciencia y de tejer pacientemente las identidades colectivas. De ellas aprendemos todos y todas. De ellas, de estas mujeres que han sabido cambiar mientras caminaban, que han sabido redefinirse a sí mismas mientras resistían, que han sabido alterar el destino mientras se aferraban a lo que intuían, de todas y cada una de ellas es la imparable vida. ¡Felicidades!